martes, 17 de mayo de 2016

"Los amigos de Jesús"

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando... Esto os mando: Que os améis unos a otros. (San Juan XV; 14, 17).

Amémonos unos a otros con amor fraternal; respetemos y mostremos deferencia hacia los demás. (Romanos XII; 10)

Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. (1 San Juan IV; 7)

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"San Pablo decía que todas las obras exteriores más heroicas nada eran sin la caridad, y Nuestro Señor, que no cesa de pedir “amor” a sus criaturas, nos hizo comprender en su Evangelio, nos ha hecho entender por San Juan, inspirado por las palabras del Maestro, que el amor de Dios para ser verdadero debe traducirse en amor al prójimo".

"Este movimiento de caridad atraerá, no podemos dudarlo, sobre las personas consagradas al Sagrado Corazón, la abundancia inmensa de bendiciones que Nuestro Señor tiene prometidas a sus amigos –pues se trata únicamente de su Gloria y de su Alegría– del avance de su Reinado de Amor en nuestras almas – y del bien de la paz en la sociedad".

"¡Qué devoción tan bella al Sagrado Corazón y cuán práctica! … pues el Amor Misericordioso es la librea que deben llevar todos sus amigos… aquellos que quieren ser verdaderamente suyos… y trabajar por Él… por su reinado. ¡Cuántos hay que no piensan en esto!".



domingo, 15 de mayo de 2016

"Un tesoro escondido"

     



“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo”.(San Mateo XIII, 44).
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"Feliz, mil veces feliz, el alma que halla a Jesús y sabe servirse de Él. Con Jesús lo tiene todo, Él sólo basta".

"El alma que así posee a Jesús, lo tiene todo; ya nada desea, pues en Jesús halla todo lo que quisiera dar y todo lo que falta".

Descargar "Un tesoro escondido" por P. M. Sulamitis.

sábado, 14 de mayo de 2016

Jesús tiene una palabra de Amor y Misericordia para el mundo entero

¡Amor Misericordioso!
¡María Mediadora!
¡Quién como Dios!


Viva Jesús, cuya preciosa muerte 
mostró cuanto el Amor era más fuerte.
(San Francisco de Sales)

¡El Amor no es conocido! ¡El Amor no es amado!

Yo soy el Amor Misericordioso

y como tal quiero ser entre vosotros

Conocido – Amado – Imitado – Ofrecido

Conocido: Sed buenos como yo soy bueno. – Misericordiosos como yo soy misericordioso. Estudiadme en el Evangelio.

Amado: Con un amor de confianza… de gratitud… de conformidad… de intimidad, de fidelidad, de preferencia.

Imitado: En mis disposiciones y en mis obras: Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado.

Ofrecido: Sobre la Cruz –sobre el Altar– en todas las circunstancias de mi vida y en todos los momentos de la vuestra. Vuestros pensamientos, palabras, acciones, sufrimientos, serán “como si fueran Míos”.

Esta ofrenda –fruto de la humildad y del amor– que consiste esencialmente en conformar lo más posible nuestras disposiciones y nuestros actos con los de Jesús y en ofrecerlos unidos a los suyos como una gota de agua en un abismo de tesoros infinitos, es el medio más breve, más seguro y más fácil para llegar a la unión íntima con Dios y a la práctica de las más sólidas virtudes, pues da un valor incomparable a todas nuestras obras. 

Mas podemos seguir preguntándonos  ¿qué es el Amor Misericordioso?

Es el Amor de un Corazón que se da a la miseria; es el nombre del Corazón del Buen Dios; el nombre del Corazón de Jesús; nombre que nos revela él solo todo su misterio, no pudiendo ningún otro expresar mejor su carácter que él.

Esta imagen recordará a las almas piadosas que "Aquel" a quien reciben en la Eucaristía y que se ofrece en el Altar es el mismo que se inmoló por todas las almas en la Cruz y que nos descubrió su Corazón. En ella aparecen reunidas las mayores manifestaciones del Amor Misericordioso: su Cruz, su Hostia, su Corazón, los Santos Evangelios.

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¡Jesús mío, de todo corazón me uno a Vos! - 300 días de indulgencia.

Padre Santo, por el Corazón Inmaculado de María, os ofrezco a Jesús, vuestro Hijo muy amado, y me ofrezco yo mismo en Él, con Él y por Él a todas sus intenciones y en nombre de todas las criaturas. - 300 días de indulgencia cada vez y una plenaria al mes. (Pío XI, 10 Junio 1923).

Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de vuestras Santas Llagas. - 300 días de indulgencia. 

Padre Eterno, os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para curar las de nuestras almas. - 300 días de indulgencia.

¡Mírame!
Hasta que veas… cuanto  te amo…
¡Únete a Mí!... ¡Ofréceme!

¡Imítame! ¡Ámame!


(Con licencia eclesiástica)